25 febrero 2012
¿Quién pierde y quién gana con Euro Vegas?
15 noviembre 2010
El Distrito Norte de Alcorcón, un ejemplo de territorismo

El “Territorismo”, es un proceso orientado a la dominación, por alienación (3) de la población, a través de la imposición material de un modelo urbanístico uniforme, con gran capacidad de aniquilación de territorio y sobredeterminación de formas de vida. Se ejerce exclusivamente desde el poder -solo los grandes capitales tienen capacidad para financiar grandes proyectos urbanísticos- y simboliza una proyección en el territorio muy determinada, de un modelo de ciudad dispersa, radicalmente alejado de cualquier vocación de satisfacción a una supuesta demanda social.
La alianza del poder privado con lo público, a través de las áreas de urbanismo institucionales, para expoliar un recurso común como es el territorio, es un acto de barbarie combinación de los intereses del mercado liberal y la democracia representativa, claro ejemplo de lo que Toni Negri ha venido a denominar “El Imperio”. En Alcorcón esta alianza se manifiesta en los convenios urbanísticos que han dado origen a la recalificación y prevista urbanización de los terrenos del norte del municipio.
El “Territorismo” es el camino hacia el subdesarrollo, de la mano del crecimiento ilimitado postulado por la sobremodernidad.
1. La destrucción del modelo de ciudad mediterránea.
La ciudad mediterránea entraría en lo que se ha venido a denominar “Conjuntos Arquitectónicos Orgánicos”. Ciudades levantadas lentamente, en muchos casos por los propios “lugareños”, integradas eficientemente en su entorno medioambiental inmediato, y adaptadas completamente a las características y necesidades de sus pobladores.
La ciudad de estilo mediterráneo está en crisis. En España, y en otras partes del mundo, las grandes fortunas quisieron explorar en la última década, las posibilidades de negocio que abría, el deseo de propiedad del proletario respecto a la vivienda. La respuesta fue generosa, y el poder económico y político se alió para contarnos, a través del lienzo en blanco del “Territorio”, una historia demasiado repetitiva de mutilación, destrucción, prepotencia, engaño y corrupción. La metástasis urbanística que estamos viviendo como parte de un proceso global de “Urbanización del mundo” ha dado lugar al encuentro físico de muchas ciudades y a la eliminación del afuera, quedando el entramado urbano como un continuo asfixiante, sin posibilidad de fuga (con el Distrito Norte Alcorcón acabaría uniéndose a todos los municipios circundantes en un continuo urbano, al quedar sin suelo no urbanizado). Nuestras ciudades, como cuerpos orgánicos, se desintegran, y sus habitantes también, al perder la identidad conformada a través de las relaciones que propiciaba este singular entramado urbanístico.
Para que un “Lugar” se convierta en mercancía, es necesario negar el valor - social, histórico, ambiental - que contiene en si mismo, desplazándolo (en el norte de Alcorcón esto es patente: los políticos hablan directamente de vacío o erial).
El Urbanista, este especialista de la sobremodernidad, representa la usurpación del derecho de un pueblo, para participar en el diseño y construcción de su ciudad y su hogar (en el norte de Alcorcón se presenta un diseño urbanístico que no ha sido consultado para nada con los vecinos de Alcorcón, que incluso lo desconocen).
Será necesario lijar la superficie, dejarla lisa e indiferente, para luego poder proyectar el modelo. Las escavadoras dejarán tras un laborioso trabajo, un “Solar”. La palabra “Solar” evoca soledad, desolación, melancolía y desconsuelo, pero sobre todo, vacío. Es la antesala a la conformación de un espacio que será ocupado por una población muy específica. Son los individuos aislados todo-modernos, condenados a vagar y no morar. Aún en el norte de Alcorcón no se han establecido estos solares, pero sí en otros territorios como el Ensanche Sur.
El vacío pide siempre ser rellenado, pero esta vez, el relleno será pura mercancía. Un “No Lugar” habitado por nómadas-sedentarios motorizados, cuya vida transcurre en un continuo desplazamiento ordenado y monótono (una vuelta por el Ensanche Sur y veréis que está programado para salir de allí y sólo dormir porque carece de un mínimo tejido comercial).
El crecimiento en extensión es sencillo, ya que se realiza a través de los lugares rurales, en un terreno que no ofrece resistencias a la configuración de cualquier tipo de diseño urbanístico. La modernización de los centros históricos a través de su demolición, sigue otra lógica, ya que es un proceso más lento (en Alcorcón, por desgracia este proceso ha sido también acelerado). Cuando “La Resistencia”, conformada por una manada de ancianos empeñados en arreglar los desconchones y regar las macetas, se rinde ante el Mobbing inmobiliario ó da con sus huesos en el nuevo cementerio, entonces el descuido y las expectativas de negocio finalmente se adueñan del lugar, y empiezan los derribos.
Los edificios nuevos, irrumpen en el centro histórico, como si fueran transplantes insensibles al “Lugar” donde se insertan (Alcorcón ha perdido su centro histórico; incluso el gobierno municipal socialista decidió derribar su histórica Casa del Pueblo y crear un insulso edificio de ladrillo, unas oficinas asépticas). La plaza pública se convierte en un parking subterráneo (¿cuántas plazas hemos visto en Alcorcón convertirse en aparcamientos a costa de su arbolado histórico?: Príncipes de España, Hispanidad, Fraguas, San Pedro Bautista,…). El rascacielos representa un proyecto de opresión psicológica de la población, a través del arrojamiento de la escala humana a la diminuta insignificancia (todavía Alcorcón no ha desarrollado auténticos rascacielos, pero las torres de Parque Oeste tienen ese fin: marcar el territorio deshumanizándole).
2. El sujeto del No-lugar: el inhabitante.
Al inhabitante es difícil ubicarle, ya que casi siempre, se encuentra en tránsito. La sobremodernidad ha convertido en nómadas a sus hijos, y ya no moran allí donde se encuentran, ya que siempre están en movimiento, desplazándose hacia otro “No Lugar”, en una nihilista búsqueda de la felicidad prometida. El modelo de vida normalizada propuesto a este sujeto, se asienta sobre tres ejes: Vivienda en zona residencial, trabajo en un parque empresarial bien comunicado por grandes vías de comunicación y ocio vinculado al consumo en el centro comercial (esta separación entre las zonas de vida se encuentra especificada en el Plan Parcial Distrito Norte, donde las grandes vías de comunicación suponen más de un 30 % de la superficie a desarrollar y donde se dividen las zonas residenciales, de las productivas y de de las de ocio, sin facilitar que la población del futuro Distrito Norte trabaje en el mismo).
3. Pérdidas comunes.
La planificación de los usos del territorio, en base a intereses que no tienen nada que ver con las formas de vida que ya se desarrollan allí, es una acto de aplastamiento de lo que hay y de sobredeterminación, de lo que venga. Una vez que la ciudad es transformada físicamente a través de una ordenación urbanística de nuevo corte, el proceso se vuelve irreversible (cuando el hormigón y el asfalto entrene en el norte de Alcorcón, ¿cómo recuperaremos el campo de Alcorcón? y ¿sí en el futuro nos damos cuenta de lo equivocado de crear una macrociudad?; la precaución y el debate sobre nuestra ciudad deberían ir por delante de los intereses especulativos). Se percibe automáticamente en el nuevo y cuadriculado espacio urbano el reflejo de la voluntad de poder de los que aspiran a imponer a toda la globalidad, un único estilo de vida (la trama urbana del Distrito Norte refleja perfectamente este hecho).
El no reconocimiento por parte de la sociedad civil, ebria de modernidad, de la enorme importancia que está teniendo la destrucción indiscriminada de nuestros “Lugares” históricos y comunes, es un hecho que pone de relieve hasta que punto el aparato propagandístico desplegado, está siendo eficaz en su objetivo de deshumanización del mundo. Deshumanización en el sentido que llamaría Kant “la insociable sociabilidad”; aquella sociabilidad de los que viven juntos, pero cada uno para si mismo (comparen la vida entre la calle Mayor y cualquier calle del Ensanche Sur y señalen las diferencias que encuentren…).
04 abril 2010
Un endemismo botánico en el norte de Alcorcón

01 abril 2009
Aprobado el plan urbanístico gemelo del Distrito Norte de Alcorcón: la Operación Campamento
Desde Stop Distrito Norte no podemos más que entristecernos y denunciar esta política basada en el negocio de la construcción por delante de cualquier otra consideración. Y todo ello en un hipócrita juego de enfrentamiento político derivado no de la existencia de diferencias políticas sino por la diferente posesión política del gobierno en Alcorcón, en manos del PSOE e IU, y Madrid, en manos del PP. No se discuten las operaciones urbanísticas en sí, ni que estás deban analizarse conjuntamente, sino que el PP ataca el urbanismo de Alcorcón por el colapso de la A-V que provocaría el Distrito Norte (olvidándose de la contribución a este colapso del Plan Parcial de Campamento), y el PSOE ataca al PP por falta de coordinación, cuando el PSOE ha hecho en Alcorcón lo propio. Toda una verborrea que a la hora de la realidad, cuando suena la campana de la operación urbanística a la vista, se traduce en unanimidades que muestran como el cáncer constructivo está afectando no sólo a la destrucción del medio ambiente y a que se anteponga el negocio inmobiliario al derecho a la vivienda, sino que también está acabando con las ya limitadas democracias representativas que padecemos.
Para ampliar más información sobre la aprobación de la Operación Campamento y la bronca generada entre Pilar Martínez, la delegada de urbanismo del Ayuntamiento de Madrid, y David Lucas, portavoz socialista, podéis consultar:
* Aprobada la Operación Campameto sin dar solución a los problemas que sumará el desarrollo de Alcorcón Norte sobre la A-5 (Europa Press).
* Aprueban la "Operación Campamento" con "bronca" contra los planes de Alcorcón (Madrid 20 minutos).
* El pleno del Ayuntamiento de Madrid aprueba la Operación Campamento por unanimidad de todos los grupos (Telemadrid).
Y para que no se nos quede un gusto amargo y seamos conscientes de que hay otras voces que nos oponemos al negocio de la construcción, lean con atención la nota de prensa de nuestros compañeros de la Asociación de Vecinos de Aluche: Operación Campamento: una oportunidad perdida de hacer un urbanismo diferente.
15 abril 2008
Críticas al desarrollo urbano del Área Norte de Alcorcón (Tríptico Informativo)
Falta de democracia.
El desarrollo del planeamiento urbanístico municipal de Alcorcón a través de un convenio urbanístico (firmado el 2 de diciembre de 2005) supone apostar por la intervención directa en el desarrollo urbano de Alcorcón de intereses particulares (el de los propietarios del suelo del norte de Alcorcón y el Club Atlético) que no reflejan el sentir general de la sociedad.
Además existe una falta de transparencia en la negociación del convenio, que sólo una vez aprobado inicialmente es sometido a información pública, lo que lleva a que la incidencia ciudadana sólo se pueda ejercer a través de alegaciones y enmiendas a lo ya acordado. Así, consideramos inadmisible que el alcalde de Alcorcón de por hecho el desarrollo de la Ciudad Deportiva del Atlético sin consultar previamente a la ciudadanía de Alcorcón, suponiendo una subvención pública a una empresa privada endeudada por una gestión corrupta.
Un verdadero desarrollo sostenible parte de la participación ciudadana en la planificación urbanística, pues son los propios habitantes del territorio los que poseen mayor conocimiento, capacidad propositiva y acción respecto al hábitat circundante. No hay otro conocer urbano que la acción de la ciudadanía.
Dentro del Área Norte, se concede al Atlético de Madrid una parcela de 130 hectáreas para uso deportivo privado y varias parcelas colindantes para construcción de vivienda libre. A cambio, el Atlético pagará 12 millones de euros. Esta cantidad es un precio simbólico ya que sale a menos de 10 euros por metro cuadrado. Según el precio actual de mercado, el terreno rústico en esa zona está a 180 euros por metro y, una vez recalificado, a 1.600 euros. La construcción de vivienda libre cubrirá con creces el gasto en la construcción de la Ciudad Deportiva.
Aunque la construcción de un 60 % de vivienda de protección pública es una buena noticia, recordamos que la Ley 9/2001 del suelo de la CAM obliga a que el 50 % de las viviendas edificables estén sujetas a algún régimen de protección. Por otra parte, el encarecimiento de la vivienda de protección pública, así como la especulación con la misma a falta de inspecciones, imposibilita el acceso a la vivienda de los sectores más necesitados y con menos recursos.
Si no queremos poner sólo parches para cumplir el artículo 47 de la Constitución española que establece el derecho a disfrutar una vivienda digna, y apostamos a la vez por un desarrollo sostenible, es necesario aplicar políticas que apuesten por la vivienda como bien de uso frente a la vivienda como inversión (poniendo en uso las viviendas vacías y secundarias), por la rehabilitación frente a la construcción nueva, por la vivienda en alquiler frente a la vivienda en propiedad, y en último caso por la vivienda social frente a la vivienda libre.
El norte de Alcorcón presenta las áreas de mayor interés natural del municipio, como son reductos de encinares (que constituyen la vegetación autóctona), unas 25 hectáreas de pinar en Venta la Rubia, un importante retamar de unas 50 hectáreas en Venta la Rubia, viñedos y estepas cerealistas. Dichas áreas, que forman un corredor natural que conecta Casa de Campo con el Parque Regional del Río Guadarrama (sólo interrumpido por las autovías M-40 y M-50), en el mejor de los casos se incluirán en un anillo verde que rodeará el Área Norte, sin embargo quedarán incluidos como suelo urbano, quedando integrados en la ciudad como parques periurbanos aislados, limitando la biodiversidad de la zona cuantitativa y cualitativamente.
Los valores naturales presentes en la zona norte de Alcorcón quedaban respaldados en el Plan General de Ordenación Urbana de 1999 al proteger dicho suelo por su valor paisajístico, forestal y natural. Estos valores no los ha perdido el suelo en estos poco más de cinco años. Recalcamos que un verdadero desarrollo sostenible debe partir de la necesidad de demostrar la necesidad de urbanizar y no, como hoy ocurre, al contrario, demostrando los valores naturales del suelo, imponiendo la idea de que en último término todo suelo es urbanizable por vocación intrínseca.
A pesar de la retórica sobre la sostenibilidad del proyecto Área Norte, habría que partir del primer criterio de un urbanismo sostenible: la única arquitectura verdaderamente ecológica es la que no se hace, pues la construcción exige ingentes cantidades de materia y energía, al mismo tiempo que la urbanización de nuevas zonas demanda infraestructuras diversas que faciliten agua, movilidad, gestión de residuos,…
Dos ejemplos de los negativos impactos ambientales que este crecimiento urbanístico generará lo encontramos en el anuncio de la construcción de un campo de golf en la Ciudad Deportiva (cuando la escasez de agua es uno de los principales problemas ambientales al que nos enfrentamos en la Comunidad de Madrid) o en la no previsión del colapso de la autovía de Extremadura, ya de por sí atascada, con todos los problemas ambientales que el uso del coche genera (efecto invernadero, contaminación del aire, parcelación de habitáts,…).
Población empadronada en Alcorcón (2004): 156.592.
Población prevista para dentro de 10 años (2016): 174.906.
Población prevista con desarrollo Área Norte en 10/15 años: 250.000.
Superficie del municipio Alcorcón: 33,7 Km2.
Superficie Área Norte: 12,7 Km2 (37,7 % del total).
Total de suelo urbano y urbanizable en 2002: 14,1 km2 (41,7 % del total).
Viviendas desocupadas en 2001: 6.946 (11,58 % del total)
Viviendas secundarias en 2001: 1.621 (2,7 % del total).
Viviendas previstas promoción pública en Área Norte: 15.000
Total viviendas previstas en Área Norte: 25.000.
Desde 1999: urbanizar el norte de Alcorcón (Tríptico Informativo)

En 1999 el Ayuntamiento de Alcorcón, gobernado por una coalición de PSOE-IU encabezada por Jesús Salvador Bedmar, aprueba un Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que contempla en el norte de Alcorcón 466,9 hectáreas de Suelo No Urbanizable Protegido (por su valor paisajístico, forestal, natural, por afección de cauces y vaguadas, por afección de vías pecuarias), lo que supone un 13,86 del municipio.
Sin embargo, en 1998 se había creado el Foro Ciudad, un espacio de debate entre el ayuntamiento y diversas entidades sociales y privadas (desde asociaciones de vecinos hasta Alonso Hipercas) presidido por Enrique Cascallana, desde el que se afirmó que los Planes Generales no son un instrumento adecuado para que los Ayuntamientos desarrollen su crecimiento urbanístico, proponiéndose la urbanización del norte de Alcorcón bajo el proyecto de Parque del Milenio que incluiría zonas de negocios, de empresas tecnológicas, una villa universitaria, una ciudad jardín con viviendas de lujo y un anillo verde.
Por su parte, la Comunidad de Madrid, gobernada por el PP encabezado por Alberto Ruiz Gallardón, exigió en 1999 al Ayuntamiento de Alcorcón que subsanara el PGOU en lo relativo a la justificación de la declaración del suelo no urbanizable protegido.
Poco después, a finales de 1999 entra el PP a gobernar el ayuntamiento de Alcorcón. El nuevo alcalde, Pablo Zúñiga, promueve la revisión del PGOU de 1999 rebajando la construcción de viviendas de protección en el Ensanche Sur y recalificando los terrenos del norte de Alcorcón para construir 33.000 viviendas. El ayuntamiento contrató a Leopoldo Arnaiz para redactar la revisión del PGOU, al mismo tiempo que este suscribió contratos privados con los propietarios del suelo (como el presidente del grupo de empresas Alonso - Juan Benigno Alonso Alarcón - que adquirió una opción de compra de los terrenos de Venta de la Rubia), lo que condujo a que la fiscalía de Madrid se querellara contra dicha trama especulativa en la que los intereses privados eran respaldados por las instituciones públicas.
Las elecciones municipales de 2003 dieron el gobierno de Alcorcón al PSOE, al mismo tiempo que en la Comunidad de Madrid, dos diputados socialistas desertaron de su partido provocando la repetición de las elecciones autonómicas, poniendo en evidencia el poder de los intereses urbanísticos especulativos para promover un cambio de gobierno en la comunidad.
El nuevo gobierno de Alcorcón de PSOE-IU, encabezado por Enrique Cascallana dejó sin efecto la subsanación y revisión del PGOU de 1999, siendo recurrida dicha decisión por los propietarios del suelo del norte de Alcorcón, que crean en 2004 la Comisión Gestora Ciudad Norte. Finalmente el convenio urbanístico firmado entre el Ayuntamiento de Alcorcón, los propietarios del suelo y el Club Atlético de Madrid el 2 de diciembre de 2005 promueve, como intentó el anterior gobierno municipal del PP, revisar de nuevo el PGOU de 1999 y reclasificar el norte de Alcorcón como suelo urbanizable sectorizado (a desarrollar en un Plan Parcial Único), previendo la construcción de 25.000 viviendas, unas 10.000 libres.
Por tanto, nos encontramos con que tanto el anterior gobierno del PP como el actual gobierno de PSOE-IU han cedido a los intereses especuladores, urbanizadores y constructores de los principales propietarios del suelo del norte de Alcorcón, entre los que se incluyen más de 30 entidades inmobiliarias (como Metrovacesa, Urbanizadoras Valdepolo, Acciona Inmobiliaria, Vallehermoso,…). Así, para Francisco Diaz Moñux, director del área inmobiliaria del Grupo de Empresas Alonso, en declaraciones a la Asamblea de Madrid a propósito de la Comisión de Investigación creada a raíz de la crisis que la deserción de dos diputados del PSOE provocó en 2003, consideraba respecto a los terrenos del norte de Alcorcón que “el planeamiento dirá lo que quiera, pero es urbano, de facto es urbano, y si no lo es hoy, lo será mañana”. Sin embargo, esta visión es compartida por todos los grupos políticos con representación en la asamblea de Madrid. Así, Luis Suárez Machota de IU reconocía la presión urbanizadora sobre el norte de Alcorcón al afirmar que “el Ensanche Norte, tarde o temprano, se va a urbanizar porque está (…) entre la 511, la M-40, la M-501 y la Nacional V (…). Al final, ahí queda un globo que o lo hacemos casa de campo, o al final, acaba siendo el ensanche del siglo XXI”.
Más allá de la diferente denominación del proyecto del PP (Ensanche Norte) y el del PSOE (Área Norte), y de las formas diferentes de urbanización (apuesta por una urbanización más densa y mayor y por un uso residencial de lujo en el caso del PP, mientras que el PSOE presenta un proyecto no exclusivamente residencial, sino también de desarrollo empresarial, con mayor cantidad de vivienda social y zonas verdes), tanto PP como PSOE han apostado por dejar al municipio de Alcorcón sin suelo no urbanizado, cediendo a intereses inmobiliarios privados, obviando los principios de un urbanismo sostenible tales como contemplar la vivienda como un bien de uso y no de cambio, evitar la urbanización de nuevos suelos y apostar por la participación ciudadana en la planificación urbanística. Y la diferencia puede ser que lo que no consiguió el PP, lo consiga PSOE-IU.
02 febrero 2007
Alegaciones al desarrollo urbanístico del Distrito Norte de Alcorcón

El documento que el Ayuntamiento de Alcorcón presentó a información pública pretendía rectificar el PGOU de Alcorcón de 1999 con el fin de conseguir su aprobación definitiva (suspendida por la Comunidad de Madrid) en todos los ámbitos del municipio. Sin embargo injustificablemente para ello se recurría, como hizo el gobierno municipal del PP en la anterior legislatura, a la recalificación del norte de Alcorcón como suelo urbanizable. Todo ello a pesar de que, como la Fiscalía de Medio Ambiente, Consumo y Urbanismo de la Comunidad de Madrid expresó en la querella presentada al Juzgado Decano de Alcorcón el 20 de Junio de 2003 respecto a los anteriores intentos de rectificación del PGOU de Alcorcón de 1999, “con relación al suelo no urbanizable del Ensanche Norte, la Comunidad respetaba obviamente esa calificación exigiendo únicamente una justificación detallada”.
Para los ecologistas no existía ninguna justificación medioambiental ni social que respaldara la rectificación pues a pesar de que en ella se hablaba de “desarrollo sostenible” y “ecobarrios” duplicar el suelo urbanizable de Alcorcón dejando al municipio sin suelo urbanizado (opción de difícil reversibilidad), prever un incremento de la población -hasta 250.000 habitantes- por encima de la tasa de crecimiento prevista, o modificar de forma sustancial gran parte de las unidades de mayor valor medio ambiental existentes en el municipio (como recogía el Estudio para la Integración Medioambiental del Ámbito incorporado en la Rectificación) son actuaciones lejanas a una verdadera apuesta por la sostenibilidad ambiental. De hecho, si se urbanizara el norte de Alcorcón se acabaría con los últimos campos de cultivo de cereales, hortalizas y viñas existentes en Alcorcón (esenciales para la conservación de la fauna, especialmente de aves, al aportar refugio y alimentación), así como con el retamar situado al sur de Venta la Rubia (siendo los matorrales termomediterráneos y pre-estépicos unos tipos de hábitat natural de interés comunitario recogidos por la Directiva comunitaria 92/43/CEE en su Anexo I) y con las únicas manchas de encinar presentes en Alcorcón (eliminando una parte de las mismas bajo viales y parcelando el resto). Por otra parte, no se realizaba ningún estudio contextualizado con el resto de nuevos desarrollos urbanos de la región de Madrid respecto al aumento de la demanda de agua que supondría la urbanización del norte de Alcorcón. Igualmente no había estudio de contexto respecto al vertido de aguas, concentradas todas en la nueva depuradora de La Reguera (Móstoles). En este ámbito cabe señalar el informe desfavorable por parte de la Confederación Hidrográfica del Tajo en relación al desarrollo urbano de Retamar de la Huerta situado junto a Campodón.
Para los ecologistas, tampoco era justificable este crecimiento urbanístico desde una perspectiva social que atienda al interés general de la ciudadanía. Pues señalaban que no era cierto que el desarrollo urbano del norte de Alcorcón pretenda paliar el problema de la vivienda; si fuese así la totalidad de la vivienda sería protegida. Sin embargo, las expectativas en la iniciativa privada que crean desarrollos urbanos como el propuesto, alimentan el precio del suelo y de la vivienda, tanto dentro de la propia operación urbanística, como en los barrios aledaños. Igualmente la elección del sistema de compensación como sistema de actuación es en sí mismo un tratado de intenciones, pues dicho sistema privado formado por una Junta de Compensación en la que se integran los propietarios del suelo es una garantía de retrasos e irregularidades en la ejecución urbanística sin que ni la Junta ni las administraciones asuman responsabilidad alguna. Si de verdad se quiere realizar una política de vivienda con carácter social, hay que olvidarse del sistema de compensación y debe ser la administración quien ejecute el proceso de transformación y desarrollo del ámbito. Teniendo en cuenta que el problema no es la falta de viviendas (en Alcorcón había censadas unas 7.000 viviendas vacías según el Instituto Nacional de Estadística) sino su desorbitado coste o alquiler, la única solución al problema pasa por la regulación pública del mercado inmobiliario. El objetivo no debe ser paliar las consecuencias de la especulación promoviendo viviendas para aquella parte de la “demanda insolvente”, sino garantizar el derecho a la vivienda y eso supone abrir una guerra sin cuartel a la especulación y no contribuir a ella a través de convenios y protocolos que llevan a comportarse a las administraciones públicas como si se tratara de promotores privados.
Esta falta de justificación medioambiental y social se encontraba relacionada con la falta de participación democrática real de los vecinos en la elaboración del proyecto. Antes al contrario la Rectificación del PGOU era fruto de la iniciativa privada. Los ciudadanos de Alcorcón, los más afectados por la actuación al incidir sobre el desarrollo del municipio que habitan, no contaban con capacidad alguna de decidir sobre la rectificación del PGOU de 1999, viendo limitado su papel a la simple posibilidad de manifestar su opinión durante un mes, plazo del periodo de información pública. Dada la importancia y relevancia para el futuro de Alcorcón de este proyecto urbanístico, al desarrollarse sobre un 40 % de la superficie del municipio, Ecologistas en Acción defendía que dicho proyecto fuera sometido a la aprobación de los vecinos mediante consulta popular.
Por todo lo expuesto, cabe concluir que la única justificación a la presente rectificacióncumplimiento del Protocolo de intenciones de 20 de enero de 2006 para el desarrollo urbanístico del ámbito “Alcorcón Área Norte”, así como al cumplimiento del Convenio urbanístico de planeamiento para el ámbito denominado “Área Norte” de Alcorcón de 2 de diciembre de 2005. Estos documentos se basan en los intereses especulativos privados de los propietarios del suelo y del Club Atlético de Madrid, al conseguir de las administraciones públicas firmantes de los mismos (Ayuntamiento y Comunidad de Madrid) la recalificación del suelo y otras ventajas urbanísticas, soslayando el contenido del PGOU propuesto por el Ayuntamiento en 1999.
La “demanda de mercado” citada en el Protocolo de intenciones de 20 de enero de 2006 acababa primando sobre los criterios de “calidad urbanística y ambiental”. Sin embargo, desde Ecologistas en Acción se valora que la conservación del medio ambiente y la solución real y a largo plazo del problema de acceso a la vivienda debe primar sobre los intereses monetarios por lo que solicitaban la retirada de esta rectificación del PGOU de 1999 y la aprobación de una subsanación del mismo que justificara el carácter de suelo no urbanizable del norte de Alcorcón, protegiendo mediante la Ley 16/1995 Forestal y de Protección de la Naturaleza de la Comunidad de Madrid los retamares, pinares y manchas de encinar presentes en el norte de Alcorcón.
26 diciembre 2006
Stop Área Norte reclama la protección del Norte de Alcorcón

Ante esta aprobación, la plataforma ciudadana “Stop Área Norte” – integrada por la Asociación Ciudadana de Alcorcón Castilla Comunera, la Asamblea del Centro Social Okupado Eskuela Taller y Ecologistas en Acción del Suroeste de Madrid -, mostró públicamente su más firme rechazo al observar que este enorme desarrollo urbanístico previsto supone urbanizar terrenos que en 1999 el Ayuntamiento de Alcorcón calificó como suelo no urbanizable protegido debido a sus valores naturales, paisajísticos y forestales.
La presión de los principales propietarios de los terrenos (entre los que se encuentran algunas de las principales inmobiliarias de España, como Metrovacesa) ha conseguido que el Ayuntamiento ceda a los intereses especulativos de dichos propietarios por medio de la figura legal del convenio urbanístico de planeamiento. Esta figura legal ha sido ampliamente denunciada por todos los movimientos contra la especulación y en defensa del territorio existentes en España debido a que mediante estos convenios un promotor que tiene suelo no urbanizable puede negociar con el Ayuntamiento la recalificación y cuánto podrá construir si paga dinero, soslayando el Plan General de Ordenación Urbana, que debe regular el urbanismo de la ciudad. De ahí que el catedrático de Ciencia Política Manuel Villoria afirme que los convenios urbanísticos son “un nido de corrupción”.
Junto a la denuncia de estos negocios realizados de espaldas a la ciudadanía y en beneficio fundamental de unos particulares, desde Stop Área Norte se recordó que el problema de acceso a la vivienda en España no es un problema de falta de viviendas sino que se debe a que la vivienda se ha convertido en un bien de inversión para las clases adineradas. Así, en 2005 se construyeron en este país más de 800.000 viviendas, más que en el Reino Unido, Francia y Alemania juntos. En el ámbito ambiental esto supone una destrucción y ocupación de hábitats sin precedentes, difícilmente recuperables, al mismo tiempo que exige unas altas inversiones materiales y energéticas. Para solucionar este problema se debe apostar, por tanto, por la intervención pública, basada en primer lugar en dar uso a las viviendas vacías existentes (en Alcorcón 7.000; en la Comunidad de Madrid 300.000) y en privilegiar la rehabilitación de viviendas frente a su tradicional destrucción, como ocurre en el caso de Alcorcón, cuyo casco histórico se encuentra perdido entre casas nuevas, grúas, solares vacíos y ruinas. Sólo como último recurso la intervención pública debería basarse en la construcción de nueva vivienda pública.
Por otra parte desde Stop Área Norte se considera una tomadura de pelo considerar un desarrollo urbanístico como una apuesta por el medio ambiente cuando supone la destrucción de hábitats preexistentes y la ocupación del suelo por asfalto, hormigón y ladrillos, además de requerir un importante consumo de energía y agua, especialmente al apostarse por un desarrollo urbano disperso. Dejar una serie de “zonas verdes” como islas no es una puesta por el medio ambiente. La naturaleza no conoce de fronteras.
Por último, pero no por ello menos importante, desde Stop Área Norte se denuncia la apuesta del Ayuntamiento por una participación ciudadana falsa, porque los debates que se preveen sobre el urbanismo de Alcorcón para ser en igualdad de condiciones deberían haberse abierto antes de la aprobación del proyecto. Por ello Stop Área Norte consideraba que lo que se buscaba con dichos debates era vender dicho proyecto a las diversas entidades ciudadanas, al mismo tiempo que seguir una política de hechos consumados.
Por todo ello, Stop Área Norte defendía que el Ayuntamiento volviera al planeamiento urbanístico reflejado en el proyecto inicial del Plan General de Ordenación Urbana de 1999, que recogía como suelos no urbanizables protegidos los terrenos del norte de Alcorcón. Para la plataforma lo contrario suponía apostar por los intereses de unos pocos (como la junta directiva del Atlético de Madrid) en prejuicio del medio ambiente y de una solución real y a largo plazo del problema de acceso a la vivienda.





